El término “reserva” en alimentos generalmente indica que han pasado por un proceso de maduración o envejecimiento prolongado, lo que resulta en una calidad superior. Esto puede aplicarse a productos como quesos, vinos, aceites de oliva, jamones, entre otros. Los alimentos de reserva suelen tener sabores más intensos, aromas más complejos y una textura más suave. Son altamente valorados en la gastronomía por su calidad y carácter distintivo.

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